Me conoceréis por Serafín o "El Escribano", ya que esa será la forma en la que me referiré a mí mismo en esta narración.
Obviamente, el término viene dado por que soy un mero transcriptor de la historia de otra persona, en este caso de mi abuelo Carlos.
A mis 25 años en materia erótica, ya he visto y vivido muchas cosas, pero no me acerco ni de lejos, a lo que la mayoría de los hombres soñamos; una vida sexual plena y rica en experiencias. Por eso, y con su permiso, tomo prestada y comparto la vida de la persona más afortunada que conozco en ese tema: Mi Abuelo Carlos, un hombre sencillo, un hombre sorprendente.